Mourinho y Guardiola (dos estilos y un único fin)

Resulta fascinante revisar los dos estilos de management más analizados y discutidos en nuestro país en el último año. No nos referimos a grandes corporaciones dedicadas a la tecnología, internet, manufactura o servicios. Nos referimos al fútbol. Y más concretamente a Mourinho y Guardiola. Incluso si no somos seguidores de ningún equipo en concreto, o ni si quiera del fútbol, no podemos escapar de las discusiones que suscitan dos estilos tan antagónicos de dirigir un equipo. Los dos son carismáticos, eficientes, ganadores, guapos (si, a mi me gustan los dos), exitosos…

Si hacemos caso a mi amigo Fernando Moreno, el estilo de Guardiola correspondería al de un líder que va hacia el camino del líder 4: el que no se sabe que es líder, el oculto, el que está en la sombra. No es que lo sea ahora, sería imposible, pero me parece que al final lo que quiere Guardiola es estar un tiempo en primera fila para luego dirigir al FCBarcelona desde dentro. Su estilo tiene más que ver con la calma, mantener el tipo frente a los ataques de la prensa o de otros equipos, especialemente de su archienemigo: el Real Madrid CF. Su manera de acercarse a los medios y a sus seguidores es desde una posición de humildad (que muchos le critican e indican que es solo una pose). Es dificil ser humilde cuando estás dirigiendo desde el banquillo a uno de los equipos más populares en el mundo, y hay demasiados intereses económicos de por medio con los que la humildad casa mal. Él, sin embargo se mantiene en esa actitud (por estrategia o por naturaleza, eso sólo él lo sabe). No se vuelve un loco eufórico frente a los triunfos, reconoce cuando ha habido fallos y sabe perder (o por lo menos es elegante en la derrota). Esto no quiere decir que no pierda los nervios y las formas alguna vez, pero no es lo habitual.

Me llama mucho la atención su autocontrol y la manera que tiene de indicar cómo él es responsable de sus palabras y sus actos, pero no de los de los demás, una de sus frases favoritas es “ese es su problema, no el mío”- estoy convencida que algún momento ha tenido contacto con alguna disciplina oriental y esto ha dejado huella en su forma y en su fondo. A sus detractores les pone nerviosos no sacarle de quicio. Le atacan en lo que creen que es su mayor debilidad diciendo que es falso; no va de estrella y alguno esto no se lo perdona (incluso al pricipio de ser el entranador del primer equipo era muy criticado por muchos seguidores de su club).

Mourinho es otra cosa. Puedes amarle u odiarle, pero es imposible permanecer indiferente. “The Special One”, “Mou, Cinco Estrellas”, son algunos de los calificativos que ha recibido (y le encantan). Es un líder 3(carismático, estrella) en toda regla y todos los periodistas saben que en sus ruedas de prensa siempre habrá alguna frase, algún gesto, que se convierta en titular. Su estilo es más el ataque que la defensa y la humildad no forma parte ni de su estilo ni de su manera pública de ser (no le conocemos en la intimidad, auque en un programa con Michael Robinson indicaba que su familia no le reconoce cuando le ve en público). Dice en voz alta lo que le gusta y lo que no y una de sus frases favoritas es “si no es verdad no lo digo, no soy hipócrita”. Ha conseguido algo difícil en el Madrid: que todos le respeten. Es enormemente competitivo y, desde mi punto de vista, su ilusión es acabar en el gran Manchester United en sutitución de Ferguson y convertirse en el entrenador más admirado y temido de todos los tiempos.

Los dos tiene muy claros sus objetivos, los dos son apoyados a muerte por sus equipos, los dos tiene de su parte a sus aficiones y los dos podrían irse a cualquier equipo que quisieran con solo insinuarlo. Y sin embargo ¡qué disitintos son!

Por lo que hemos visto publicamente (que no quiere decir que coincida con la realidad), Mourinho juega al marketing de guerrilla. Todo vale para conseguir que su equipo quede en mejor lugar, incluso si no ha ganado deportivamente hablando. Sus jugadores repiten sus consignas y todo el equipo (y su afición) se rinde a sus encantos ¡aunque no consiga el resultado esperado! Su provocación, sus gestos, sus palabras están estudiadas al milimetro. Él sabe perfectamente lo que quiere provocar y lo que le conviene a su equipo y a sus jugadores. En el vestuario se ha mostrado como un tutor con mucho genio, pero también con comprensión. Eso sí,  no admite traiciones. Y para él, cualquiera que no le diga a la cara lo que quiere y que busque ayuda fuera del vestuario es un traidor. Por eso ha exigido ser el único interlocutor.

Sin embargo ambos tienen muchas cosas en común: comprende el carácter único de sus jugadores, les escuchan, se ponen por delante para defenderles y tiene muy claro que las únicas personas que pueden reñirles o decirles algo a sus jugadores son ellos. Además les han dejado claro que pueden contar con su apoyo, confianza y admiración por encima de todo.

Creo que este tema da para más de un post y me gustaría que me dijérais vuestra opinión.

Continuará…

6 thoughts on “Mourinho y Guardiola (dos estilos y un único fin)

  1. Se te ve el plumero! Pero mi corazón, aunque madridista hasta la médula, te perdona. Muy buena foto y estoy de acuerdo con que son dos estilos distintos. Pero el Pep va de bunecito y ese las mata callando (que te lo digo yo!). no salgas a cenar con ninguno de los dos, please!

  2. te imaginas a estos dos protagonizando una pelicula ¿Quién sería el bueno y quién el malo? a lo mejor no todo es tan evidente.

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