One Minute Entrepreneur / Empresario en un minuto

 

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Hero’s Journey (from employee to entrepreneur) – El Viaje del Héroe (de empleado a emprendedor)

Taller de Creatividad, Talento y Liderazgo Interior

Muchas personas me han pedido un taller práctico para aprender a focalizar y visualizar. Por ello he preparado un Workshop de tres horas (muy intensivo y eminentemente práctico) en el que aprender a utilizar la herramienta más potente que TODOS poseemos: nuestro cerebro.
Si estás interesado envía un correo a info@lolamontalban.com antes del día 21 de enero. Las plazas son limitadas y además voy a preparar documentación, por ello necesito  saber antes de esa fecha el número total de participantes.
Si tienes cualquier duda, llámame al +34654307367
Si no puedes asistir, o no te interesa en este momento realizar el taller, pasa esta información a tus amigos, compañeros o conocidos que creas les pueda ser de utilidad.

¿Te gusta bailar?

Seguro que, como directivo, gerente o responsable de departamento que eres, dentro del ámbito del trabajo,  esta pregunta te resulta incómoda. Repito ¿te gusta bailar?

Cuando pregunto esto a directivos, en medio de algunos cursos o dinámicas de grupo,  siempre me contestan “Yo no bailo” ¡No te he preguntado eso! Pero claro, en un meeting donde al final hay gin-tonics y whiskys de por medio, los únicos que salen a bailar son lo/lass “jóvenes”, los/las de logística, los/las asistentes, los/las de facturación, en fin… y, por supuesto los/ güiris de la compañía. El resto mira desde la barra con cara de ¡pues, vaya!

Y ¿por qué no bailamos? Porque nos han hecho creer que eso no lo hace un directivo (y por miedo al ridículo ¡que no nos relajamos ni de team-building!). Algunos de estos directivos no dudan en vestirse con los uniformes deportivos más diversos (ciclistas, golfistas, futbolistas… no entro a valorar la imagen que dan vestidos de esta manera) y sin ningún rubor, pero ¿adónde quiero ir a parar?

Somos lo que creemos que somos o lo que nos han hecho creer que somos. Y si eso incluye no bailar, pues… no bailamos (aunque nos guste) Este mismo mecanismo se pone de manifiesto en otras facetas: creemos que no podemos estar en marketing, porque siempre hemos estado en operaciones (aunque tengamos ideas magníficas y seamos muy creativos, por ejemplo), creemos que tenemos que seguir en ese trabajo (aunque no nos guste, nos aburra, no nos reconozcan nuestros esfuerzos y no nos brinden oportunidades para crecer – profesionalmente hablando) porque es lo que tenemos que hacer (o es lo que hay, que es peor), creemos que no podemos cambiar porque… Nos limitamos continuamente, por miedo al ridículo, por miedo al fracaso, por miedo al cambio. Y esto nos hace perder enormes oportunidades.

Seguro que si mañana el pensamiento imperante fuera que todos los directivos tienen que bailar, en lugar de jugar al golf, se implantaban las clases de rumba, bolero, salsa, mambo o rock obligatorias para directivos, hasta en las mejores escuelas de negocios (deberían hacerlo ya y se sorprenderían de los resultados, lanzo el guante para que alguna escuela lo recoja).

Así que en el próximo evento, cuando alguien te pregunte si te gusta bailar, mírale directamente a los ojos y di un SI rotundo, ¡lanzándote a la pista como en tus mejores tiempos! (o como el fin de semana pasado) Puede que ese sea el pequeño paso que tienes que dar para desactivar algunos de tus miedos y saques a relucir todo el talento, la creatividad, la imaginación y el humor que llevas dentro. Tus empleados, tus clientes, tus proveedores y hasta tu familia (pero, sobre todo tú mismo) te lo agradecerán.

Las Empresas Sociales

Si yo pudiera ser útil a otro ser humano, aunque sea por un día, sería estupendo. Sería más importante que todas las grandes ideas que podría tener en la universidad “-. Muhammad Yunus

Muhammad Yunus – El Banquero de los Pobres

En los tiempos que corren una cosa nos está quedando clara a todos: el actual sistema económico no funciona ni de manera general (macroeconomía) ni de manera particular (microeconomía).

Un amigo muy querido me ha regalado esta semana el último libro de Muhammad Yunus “Las empresas sociales”. Ya había leído anteriormente El banquero de los pobres y Un mundo sin pobreza y en ese momento me sorprendí con sus propuestas y, sobre todo, con sus resultados.

Para los que no conozcan a este Premio nobel de la Paz de 2006, Yunnus nació en Bengala Oriental (actual Bangladesh) el 28 de junio de 1940. Obtuvo su maestría en economía en 1961. Después de un temprano éxito empresarial con una fábrica de envases, se le concedió una beca Fulbright para obtener su doctorado en Desarrollo Económico en la Universidad Vanderbilt en los Estados Unidos. Después de graduarse, se convirtió en profesor adjunto en la Middle Tennessee State University, pasó un corto tiempo en la Comisión de Planificación de Bangladesh, pero pronto volvió a la Universidad de Chittagong como director del departamento de Economía.

En 1974 una hambruna causó un gran sufrimiento y hambre por todo el país. “Hemos tratado de ignorarlo”, dijo Yunus. “Pero entonces esqueletos humanos comenzaron a aparecer en la capital, Dhaka. Pronto, el goteo se convirtió en una inundación. Personas que padecían hambre por todas partes. A menudo se sentaban por lo que no se podía estar seguro de si estaban vivos o muertos “. Incapaz de conectar las teorías y métodos de la economía convencional que había aprendido en la universidad, Yunus pasó del mundo académico al del sufrimiento. Comenzó a investigar el hambre y se involucró en los esfuerzos para reducir la pobreza. Yunus también notó que los pobres no tenían prácticamente acceso al dinero en efectivo. Los bancos tradicionales evitaban dar préstamos considerados de alto riesgo y los prestamistas cargaban a los pobres con altas tasas de interés. Esto significaba que la mayoría de las ganancias de los pobres volvía a los prestamistas.  Después de haber desarrollado varias ideas con sus alumnos, Yunus decidió prestar US $ 27.00 (USD) de su propio dinero a 42 mujeres en una de las aldeas más pobres. Él creía que dar la oportunidad y con el apoyo adecuados, los pobres serían capaces de devolverlos sin tener que enfrentar altas tasas de interés. Yunus también sabía que las mujeres pobres estaban aisladas a menudo unas de otras, tenía la autoestima baja y estaban en mayor riesgo de violencia doméstica. Todas las mujeres fueron capaces de obtener beneficios y pagar sus préstamos. Esta experiencia llevó a Muhammad Yunus y su colega el Dr. Akhtar Hameed Khan (fundador de la Academia de Bangladesh para el Desarrollo Rural) para promover el desarrollo del microcrédito y de microcréditos en las comunidades circundantes. Yunus llamó a su organización el Banco Grameen (banco comunal) y trabajó para avalar los préstamos de bancos mucho más grandes. Además de aliviar la pobreza, estos grupos también han mejorado la posición social de las mujeres en sus hogares y comunidades. En menos de 6 años Yunus fue capaz de entregar miles de micro créditos y apoyo a la auto-promoción de más de 28.000 habitantes.

En 1996 obtuvo el Premio Internacional Simón Bolívar, otorgado por la UNESCO y en 1998 el Príncipe de Asturias de la Concordia.

Las empresas sociales son un modelo de empresa innovador que fomenta la idea de crear empresas para ayudar a resolver algún problema social y no para maximizar los beneficios. El objetivo de este modelo no es otro que hacer frente a las necesidades más acuciantes de la humanidad, sobre todo la pobreza. Todas y cada una de las empresas sociales crean empleo, buenas condiciones de trabajo y, naturalmente, abordan una patología social específica, como la falta de escuelas, de atención sanitaria y de alimentos.

¿Y en Europa? ¿Sería útil un modelo de empresa social? ¿Qué patología resolverían en España, por ejemplo? Tal vez el desmoronamiento de un sistema económico enfocado principalmente en vivir por encima de nuestras propias posibilidades, a sacar de la desesperación a muchas personas que no entienden que, estando en su mejor momento profesional, no puedan aportar nada a la sociedad desde sus puestos de trabajo. Tal vez aquí las empresas sociales deberían tener como principal objetivo el hecho en si mismo de crear puestos de trabajo: para jóvenes dándoles la primera oportunidad profesional, para los senior que aún tienen mucho que aportar, para los técnicos que ven como sus salarios disminuyen a la par que suben sus responsabilidades…

Debemos considerar seriamente la alternativa de crear empresas sociales para salir de la crisis. La solidaridad, la generosidad y el compratir tal vez sea uno de los caminos para ello.